Washington, D.C.— La industria de la lechuga en Estados Unidos enfrenta una situación de tensión debido a una investigación sanitaria por un brote de ciclosporiasis, enfermedad intestinal que ha provocado miles de casos y cientos de hospitalizaciones en distintas partes del país.
Las autoridades estadounidenses investigan una posible relación entre el brote y lechuga iceberg triturada distribuida por Taylor Farms y procedente de México. Sin embargo, el origen del brote aún no ha sido confirmado de manera definitiva. Una prueba que inicialmente había detectado el parásito en una muestra de lechuga fue posteriormente considerada un falso positivo, mientras la investigación epidemiológica continúa.
Ante la incertidumbre, Taylor Farms retiró voluntariamente del mercado lechuga iceberg procedente del centro de México y suspendió temporalmente el abastecimiento desde esa región. El retiro ha impactado la distribución de productos en numerosos estados y ha generado preocupación entre consumidores, restaurantes y cadenas de comida rápida.
La situación también ha comenzado a modificar los hábitos de consumo. Algunos estadounidenses han reducido la compra de ensaladas y lechuga cruda, mientras ciertos restaurantes han optado por retirar temporalmente estos productos de sus menús o sustituirlos por vegetales cocidos.
A la crisis sanitaria se suma un mercado que ya había enfrentado presiones por el clima y enfermedades agrícolas. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos reportó que las lluvias y episodios de calor intenso en las regiones productoras de Arizona y California afectaron los rendimientos, la calidad y la superficie cosechable durante los primeros meses de 2026.
Los precios también reflejan la volatilidad del sector. El precio promedio de la lechuga romana para los consumidores estadounidenses alcanzó 4.02 dólares por libra en junio de 2026, frente a 3.62 dólares en mayo, de acuerdo con datos del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.
Mientras tanto, México ha rechazado que exista evidencia concluyente de que la lechuga mexicana haya originado el brote. Las autoridades sanitarias mexicanas anunciaron inspecciones preventivas y análisis de trazabilidad para colaborar con la investigación estadounidense.
La crisis coloca nuevamente a la cadena internacional de suministro de alimentos bajo la lupa. Mientras las autoridades buscan determinar el origen exacto de la contaminación, productores, distribuidores y consumidores enfrentan un escenario de incertidumbre que podría mantener bajo presión al mercado de la lechuga en Estados Unidos durante las próximas semanas.

